Pasamos aproximadamente un tercio del tiempo de nuestra vida descansando sobre una almohada. Un descanso de calidad es esencial y está directamente relacionado con mejoras en el dolor crónico y agudo, con una mejor calidad de vida y con una mejor salud en general. De hecho, una de las variables que intervienen en la calidad del sueño es la postura que adoptamos al dormir. Más concretamente, las posturas incorrectas de la columna cervical durante la noche pueden aumentar el estrés sufrido por las estructuras cervicales y producir dolor y rigidez de cuello, de cabeza, en brazos y en escápulas restando calidad al descanso.

En consecuencia, la selección apropiada de la almohada es crucial para optimizar la postura al dormir y favorecer una mejor calidad del sueño.  Sin embargo, muchas personas parecen realizar malas elecciones  de almohada, lo que lleva a la adopción de peores posturas de la columna cervical durante el descanso.

Selección almohada apropiada

Además, en la actualidad han proliferado en el mercado diferentes tipos de almohada con nuevos materiales, formas más ergonómicas y afirmaciones respecto a su efectividad en la mejora del sueño y del dolor. Esta amplia gama de opciones así como las diferentes campañas de marketing desarrolladas por los fabricantes de almohadas crean un escenario confuso para los consumidores.

Por todo ello, es común recurrir a un profesional de la salud de confianza para el asesoramiento sobre la mejor selección de almohadas para la salud del cuello. Sin embargo, la evidencia científica en este ámbito es escasa y variable por lo que las recomendaciones llevadas a cabo no suelen estar respaldadas por evidencia científica consistente. La escasez de información fiable ha hecho que en ciertas ocasiones se proporcione un asesoramiento a los pacientes basándose en las sugerencias anecdóticas de colegas expertos y asociaciones profesionales. Estas recomendaciones, sin base científica sólida, han propugnado el uso de almohadas moldeables, el uso del rollo cervical y de almohadas con contorno anatómico entre otros consejos.

Factores a considerar en la correcta elección de la almohada

Con el objetivo de esclarecer las dudas en lo referente a este tema (aunque seguro que crearemos más), trataremos de resumir las principales conclusiones científicas sobre el uso y selección de la almohada apropiada para el dolor cervical.

– Apoyo de la lordosis cervical. El papel principal de la almohada durante el sueño debería ser mantener apoyada la columna cervical en una posición neutral. Esta posición previene la pérdida de la curvatura de la columna cervical y reduce los síntomas cervicales durante el día al minimizar el estrés sobre la columna cervical y mejorar la calidad del sueño. Además, un soporte adecuado aumenta la superficie de contacto entre el cuello y la almohada para que la presión ejercida sobre los músculos pueda distribuirse uniformemente.

– Material. Los hallazgos de los diferentes estudios apuntan hacia el buen desempeño de las almohadas de látex en la reducción del dolor cervical, de cabeza, escapular y de brazos así como la mejora de la calidad de sueño y la comodidad si se comparan con otros materiales como la espuma, la fibra de poliéster (sintético) o las plumas. Sin embargo en la actualidad su recomendación aún carece de una evidencia sólida.

– Postura. Independientemente del material, también influye la posición en la que duermes. Si duermes boca arriba, la almohada debe mantener la curvatura cervical en su posición neutra. Por otra parte, si duermes de lado, los segmentos cervical y torácico de la columna deben alinearse entre sí de modo que no haya rigidez muscular ni carga excesiva sobre las articulaciones.

Postura cervical almohada

Fuente: http://pillowsanctuary.com/best-pillow-for-neck-pain-the-5-top-choices-that-you-have/

– Reducción térmica. Una almohada que ayuda a reducir la temperatura de la cabeza y del cuerpo durante el sueño nocturno es importante para el sueño profundo. Un material diseñado para que la superficie de la almohada se mantenga fresca ayuda a quedarse dormido más fácilmente, bajar la frecuencia cardíaca, disminuir la sudoración y tener una mejor calidad de sueño.

– Forma. En cuanto a la forma de la almohada, una de las pocas revisiones de la literatura científica sobre este tema concluyó que no había pruebas suficientes para apoyar el uso de almohadas con contorno anatómico respecto a las clásicas en el manejo del dolor cervical crónico.

– Confort percibido. La comodidad resulta un factor subjetivo que a menudo puede requerir un  tiempo de adaptación a la nueva almohada.

En definitiva, la información disponible es muy limitada como para comprender el efecto de los diferentes tipos de almohadas en la postura de la columna cervical. Por ello, será difícil realizar recomendaciones apropiadas hasta que se conozca mejor la manera en que la columna responde a la forma y el material específico de la almohada. Sin embargo, ha podido observarse que la combinación del uso de una almohada más apropiada con el ejercicio terapéutico adecuado da mejores resultados que la aplicación aislada de uno de ellos.


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