En el desarrollo y persistencia del dolor lumbar intervienen múltiples factores. La presencia de dolor lumbar crónico es el resultado de una compleja interacción entre factores estructurales, ambientales y psicosociales. No obstante, la genética también puede influir parcialmente en el riesgo de desarrollar esta alteración.

genética

¿Cómo influye la genética sobre el dolor de espalda?

Las últimas investigaciones genéticas han ido revelando un número asombroso de variaciones de diversos genes (polimorfismos) que parecen relacionarse con un mayor riesgo de desarrollar dolor de espalda. De hecho, se calcula que el factor genético en el dolor de espalda tiene una influencia que varía entre el 30% y el 45%.

genéticaMúltiples variantes genéticas pueden contribuir a aumentar el riesgo de sufrir dolor de espalda crónico y síndromes de dolor generalizados. Por un lado, se han descubierto más de 20 polimorfismos únicos asociados con cambios degenerativos en los discos intervertebrales. Estas variaciones genéticas producen alteraciones de diversas vías moleculares que pueden acelerar el proceso degenerativo del disco. Por ejemplo, la producción de colágeno (sustancia que constituye un 15%-20% del disco intervertebral) puede verse alterada por un polimorfismo del gen que lo produce. De esta forma se especula que la causa de la degeneración discal puede deberse hasta en un 70% a la genética.  Sin embargo, pese a que los cambios degenerativos del disco intervertebral se han establecido tradicionalmente como una importante causa de dolor lumbar, la existencia de procesos degenerativos no implica dolor. Incluso, la asociación entre las patologías discales y el dolor es, en la actualidad, muy controvertida ya que la correlación entre ambas es baja.

De acuerdo con esto, la variabilidad de aquellos genes relacionados con los sistemas implicados en el dolor y la analgesia, en particular, los polimorfismos genéticos asociados a los sistemas opioide, dopaminérgico, noradrenérgico y serotoninérgico así como aquellos genes que codifican las citoquinas inflamatorias pueden afectar también al riesgo de sufrir dolor de espalda. De hecho, parecen contribuir en mayor medida a la herencia genética del dolor de espalda crónico.

Perspectivas de futuro

genéticaComo hemos visto, varios factores genéticos contribuyen al riesgo de dolor de espalda crónico y síndromes de dolor generalizados. Por tanto, la predisposición genética puede ser un factor más para el pronóstico en pacientes con dolor lumbar.

En varias especialidades médicas, la secuenciación del genoma ha comenzado a desempeñar un papel importante en la mejora de la atención brindada a los pacientes. El análisis del genoma humano permite a los médicos obtener una comprensión más profunda de las enfermedades para proporcionar un mejor diagnóstico y tratamiento.

Mediante la terapia génica, sería posible detectar un gen defectuoso y reemplazarlo por un gen normal o terapéutico. Sin embargo para que esto tenga éxito, se debe entender la secuencia exacta y la función del gen específico. Se debe ubicar un “vehículo” para la entrega eficiente del gen en las células, y la expresión del gen debe ser bien controlada. Hasta la fecha, las dificultades con la transferencia de genes y la expresión apropiada de los mismos todavía resultan un impedimento. Además, de la mano de la terapia génica han surgido problemas de tipo ético.

En el futuro, con una mejor comprensión de las variantes genéticas asociadas con el dolor de espalda, y el análisis genómico rápido disponible a través de la secuenciación del genotipo, la posibilidad de proporcionar una medicina personalizada eficaz puede convertirse en una realidad. Mientras tanto, el mejor tratamiento para el dolor de espalda es el ejercicio adecuado capaz de influir sobre los demás factores de dolor de espalda.


Battié, M. C., Videman, T., Levalahti, E., Gill, K., & Kaprio, J. (2007). Heritability of low back pain and the role of disc degeneration. Pain131(3), 272-280.
Bjorland, S., Moen, A., Schistad, E., Gjerstad, J., & Røe, C. (2016). Genes associated with persistent lumbar radicular pain; a systematic review. BMC musculoskeletal disorders17(1), 500.
Boden, S. D. (2001). Gene therapy for spinal disorders. KEIO JOURNAL OF MEDICINE50(2), 119-119.
Chan, D., Song, Y., Sham, P., & Cheung, K. M. (2006). Genetics of disc degeneration. European spine journal15(3), 317-325.
Dario, A. B., Ferreira, M. L., Refshauge, K. M., Lima, T. S., Ordoñana, J. R., & Ferreira, P. H. (2015). The relationship between obesity, low back pain, and lumbar disc degeneration when genetics and the environment are considered: a systematic review of twin studies. The spine journal15(5), 1106-1117.
Martirosyan, N. L., Patel, A. A., Carotenuto, A., Kalani, M. Y. S., Belykh, E., Walker, C. T., … & Theodore, N. (2016). Genetic alterations in intervertebral disc disease. Frontiers in surgery3, 59.
Tegeder, I., & Lötsch, J. (2009). Current evidence for a modulation of low back pain by human genetic variants. Journal of cellular and molecular medicine13(8b), 1605-1619.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir...