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Protrusión discal
La protrusión discal puede mejorar su sintomatología mediante un entrenamiento muscular específico que aumente la fuera y la resistencia muscular a la par que mejore la coordinación, la propiocepción y el tiempo de reacción.
En ocasiones los discos intervertebrales abomban hacia el canal medular como consecuencia de un proceso de deshidratación del disco y por tanto, pérdida de consistencia que provoca su protrusión. El cuadro que provocan puede ser asintomático o provocar una sintomatología similar a la hernia discal pero de carácter más constante y menos intenso.
Una de las causas asociadas a la degeneración de un disco intervertebral es una deficiente estabilización dinámica de las articulaciones intervertebrales por parte de la musculatura, que en un elevado número de casos presenta alteraciones en la fuerza, la resistencia, la coordinación, la propiocepción y el tiempo de reacción.
Así, una protrusión puede ser tratada a través del entrenamiento muscular aportando una mayor estabilidad al segmento dañado, de manera que,durante la realización de movimientos diarios, la articulación (y el disco) estén más protegidos por una musculatura con buena salud estructural y funcional.
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