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La escoliosis idiopática que aparece en los niños es un fenómeno íntimamente ligado al crecimiento. Por tanto, para poder establecer un plan de acción contra la progresión de la escoliosis es necesario tener una mejor comprensión tanto de los parámetros de crecimiento normales, como de los cambios patológicos que pueden ocurrir.

El crecimiento de la columna vertebral es el producto de más de 130 placas de crecimiento que trabajan a diferentes ritmos. Por ello el crecimiento no ocurre a la misma velocidad en el tronco, la cabeza o las extremidades. La sucesión adecuada de todos estos fenómenos debe darse de forma sincronizada para mantener las relaciones entre el crecimiento de las diferentes partes del cuerpo.

Magnitud de crecimiento de los diferentes segmentos corporales a lo largo de los años. Fuente: Dimeglio, A., & Canavese, F. (2012).

Escoliosis y su relación con la musculatura

En las deformidades espinales como la escoliosis, el crecimiento se vuelve asimétrico como resultado de la desorganización de las placas de crecimiento. Esto puede ser debido a múltiples causas, por ejemplo congénitas o patológicas.

Progresión de la escoliosis

No obstante, hay factores que pueden interferir en el desarrollo normal de la columna y que son fácilmente modificables. Estamos hablando de la musculatura. El sistema muscular aporta una gran estabilidad a la columna vertebral por lo que un desarrollo inadecuado puede interferir en el crecimiento de esta. Por ejemplo, se han observado descompensaciones de fuerza de hasta un 30% en la musculatura lumbar derecha e izquierda en personas con escoliosis. Esto puede tener efectos negativos sobre la columna en crecimiento, ya que las fuerzas asimétricas actuarán sobre las placas de crecimiento de la columna vertebral.

De hecho, el tratamiento conservador basado en ejercicio y corsé tiene buenos resultados en la escoliosis idiopática. De esta forma se consiguen evitar intervenciones quirúrgicas y problemas en la edad adulta derivados de la patología.

Riesgo de progresión de la escoliosis

Para hacer un seguimiento de la progresión de la escoliosis existen multitud de métodos. Sin embargo uno de los más prácticos es medir la altura mientras el niño está sentado.  La altura en sedestación se relaciona con la altura del tronco y con la gravedad de la deformidad. Por esta razón, es importante controlar los cambios en la altura al sentarse en lugar de la altura de pie en los niños con escoliosis.

Por otra parte, una forma sencilla de estimar el riesgo de progresión de la escoliosis es multiplicar los ángulos de la curva por un factor que depende la edad del individuo. Debe multiplicarse por 5 a los 5 años de edad, por 4 a los 10 años de edad, por 3 al comienzo de la pubertad y por 2 durante la pubertad. Por ejemplo, si a los 10 años el niño presenta una curva de 20 ° existe un riesgo de progresión del 80% (20 × 4 = 80). Todos estos datos nos ayudarán a tomar mejores decisiones en cuando al tratamiento o la efectividad del mismo.


Dimeglio, A., & Canavese, F. (2020). The immature spine: growth and idiopathic scoliosisAnnals of Translational Medicine8(2).
Canavese, F., & Dimeglio, A. (2013). Normal and abnormal spine and thoracic cage development. World journal of orthopedics4(4), 167.
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Dimeglio, A., & Canavese, F. (2012). The growing spine: how spinal deformities influence normal spine and thoracic cage growth. European Spine Journal21(1), 64-70.
Kamal, Z., Rouhi, G., Arjmand, N., & Adeeb, S. (2019). A stability-based model of a growing spine with adolescent idiopathic scoliosis: A combination of musculoskeletal and finite element approaches. Medical engineering & physics64, 46-55.

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