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prevención de lesiones en el corredor

Independientemente de su nivel y objetivos, todo aquel corredor que desee practicar el running a medio y largo plazo debe tener en cuenta aspectos relacionados con la prevención de lesiones. La prevención se puede abordar desde multitud de perspectivas ya que existen numerosos factores que influyen en ella. Sin embargo, resulta evidente que una adecuada preparación física es la base para evitar lesiones. Más concretamente, en los últimos años se ha venido investigando el papel de la musculatura del core en este proceso.

Core y prevención de lesiones

La evidencia desarrollada en la última década apunta a que las alteraciones en el control neuromuscular, la fuerza y la resistencia de la musculatura del core se asocian con una mayor prevalencia de lesiones. Lo más relevante es que esta relación no se cumple únicamente con las lesiones de la columna vertebral sino que también con las lesiones en extremidades inferiores.

Esto es debido a que los músculos del CORE forman una parte fundamental de las diferentes cadenas musculares por lo que están involucrados en la transferencia de energía desde y hacia las extremidades. Si esta musculatura se encuentra alterada, la estabilidad central se verá comprometida y la transferencia de energía a las extremidades no se efectuará correctamente.  La consecuencia más común es la aparición de compensaciones para poder efectuar el movimiento lo cual va en detrimento de la biomecánica natural del cuerpo.

Ciertos músculos de la cadera, cuya función es cumplir con esa transferencia de energía manteniendo la estabilidad de la columna, tienen inserciones tanto en la pelvis como en la zona lumbar. Si no cumplen correctamente su función la estabilidad del tronco se verá comprometida y se creará una base inestable para que los músculos de las extremidades puedan actuar. Esto limita el control, la movilidad y la colocación de la extremidad inferior para el movimiento, aumentando el riesgo de lesión.

Por ejemplo, se ha encontrado una correlación entre la falta de fuerza y coordinación de los rotadores externos de cadera (cuya función principal es la de estabilizar la articulación de la cadera y la pelvis asegurando una correcta transmisión de fuerzas) y las lesiones en la rodilla, especialmente en mujeres.

En definitiva, las alteraciones anteriormente mencionadas en los músculos del core resultan en un aumento del riesgo de lesión que podría prevenirse mediante el entrenamiento adecuado. La optimización de la musculatura del core puede reducir el riesgo de lesiones tanto en la columna como en miembros inferiores.


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