Tradicionalmente las patologías degenerativas de la columna (degeneración discal, protrusiones, hernias, etc.) han sido contempladas como un factor contribuyente al dolor lumbar crónico. Teniendo en cuenta esto, mejorar el flujo de nutrientes y la hidratación del disco intervertebral podría ser beneficioso en individuos con dolor y discapacidad causados por el envejecimiento y cambios degenerativos del raquis. Bajo esta perspectiva se presentan las técnicas de tracción vertebral como las tablas de inversión.

La tracción vertebral consiste en la aplicación de fuerzas sobre nuestra columna con el objetivo de producir una separación de los cuerpos vertebrales,  un deslizamiento de las articulaciones facetarias, una ampliación del agujero intervertebral, un enderezamiento de las curvas de la columna y un estiramiento de la musculatura de la columna. Con esto se conseguiría crear una diferencia de presiones que supondría un mayor flujo de agua y nutrientes al disco intervertebral.

Técnicas de tracción vertebral

Para llevar a cabo esta tracción pueden utilizarse diversas técnicas entre las que destacan las siguientes:

Técnicas manuales: consiste en la aplicación de una tracción o estiramiento mecánico del raquis de forma manual por parte de un profesional que debe conocer la metodología correcta en la aplicación de esta técnica y sus posibles contraindicaciones.

máquina tracción vertebralMáquinas de tracción: consiste en la utilización de un sistema informatizado que aplica de forma progresiva fuerzas descompresivas sobre la columna. Un aspecto positivo de esta técnica es que pueden controlarse con mayor exactitud la magnitud de la fuera aplicada, la posición del paciente o el tipo de tracción (continua o intermitente).

tabla de inversionTablas de inversión: es una forma de tracción de la columna vertebral en la que el cuerpo se mantiene en una posición invertida. La acción de la gravedad creará la fuerza descompresiva sobre nuestra columna en función de los grados de inclinación que apliquemos.

¿Resulta efectiva la tracción vertebral sobre el dolor de espalda?

Habitualmente el uso de la tracción lumbar se ha recomendado en pacientes con dolor lumbar acompañado con síntomas radiculares en las extremidades inferiores (ciática) como método para reducir la hernia de un disco o aliviar la compresión de la raíz nerviosa.

Sin embargo, existe una escasez de estudios en humanos por lo que los beneficios de la tracción sobre el dolor lumbar han sido discutidos. La evidencia actual, aunque pobre, sostiene que la eficacia de la tracción para el dolor lumbar ha demostrado beneficios limitados. Los resultados de las principales investigaciones informan que la tracción tiene un efecto mínimo o nulo en el dolor, la función y el regreso al trabajo en personas con dolor lumbar.

A pesar de que actualmente hay poco respaldo científico para recomendar la tracción como tratamiento para el dolor lumbar no específico, los datos apoyan con cautela que un cierto grupo de pacientes con dolor lumbar podrían responder positivamente a la tracción.

Factores a tener en cuenta

Actualmente, existe un desconocimiento sobre los parámetros óptimos bajo los que se aplica la tracción. La magnitud de la fuerza aplicada, el tipo de tracción (continua o intermitente) o la posición del paciente deben ser bien controlados ya que pueden influir sobre la eficacia del tratamiento.

Por ejemplo, todavía existe controversia en las fuerzas de tracción idóneas. Mientras que algunos estudios determinan que fuerzas de tracción inferiores al 20% del peso corporal pueden resultar útiles, otras investigaciones marcan entre el 25% y el 50% como la mejor opción para el uso de esta técnica.

Por otra parte, las técnicas de tracción vertebral también presentan contraindicaciones. El desconocimiento de la técnica y la mayor accesibilidad de mecanismos como las tablas de inversión, pueden provocar una mala utilización   por lo que es desaconsejable su aplicación sin supervisión.

En definitiva, la tracción vertebral como tratamiento único para el dolor lumbar o la radiculopatía tiene una evidencia muy limitada. No obstante las técnicas de tracción pueden ser utilizadas con cautela como parte de un plan integral de tratamiento del dolor lumbar que incorpore múltiples modos de intervención como ejercicios de estabilización central, educación relacionada con la postura y la mecánica corporal, técnicas de movilización, prescripción de programas de acondicionamiento físico y técnicas de masaje o movilización de tejidos blandos.


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