Tradicionalmente, en el tratamiento del dolor crónico, los profesionales de la salud han animado a los pacientes a realizar actividad física o ejercicio siempre y cuando se mantuviese fuera de los límites del dolor; si duele no lo hagas. Así lo señalan algunas investigaciones que sugieren que, el miedo provocado por los propios profesionales de la salud, es el principal impedimento para la realización de la actividad.

ejercicio dolor espalda

¿Es adecuada esta recomendación o debo seguir realizando ejercicio a pesar del dolor?

Para hacer frente y superar un dolor crónico de espalda o cuello tenemos tres formas de afrontar la actividad. Así lo señalan Butler y Moseley, dos referentes en el campo del tratamiento y gestión del dolor crónico, en su libro “Explicando el dolor”.

Opción 1. Sin dolor no hay recompensa (no pain, no gain).  Se basa en la creencia de que el dolor debe ser ignorado sea cual sea su intensidad ya que si no se fuerzan los límites del dolor no existirá una mejoría. Sin embargo, en el caso del dolor crónico, la búsqueda constante de dolor asociándolo a una mejor recuperación sólo despertará un gran dolor que te dejará incapacitado durante horas o días lo que hará empeorar la situación.

Opción 2. Guíate por el dolor. Es decir, si duele, deja de hacerlo. Suele ser la que más nos encontramos en nuestro día a día en la clínica. Esta alternativa supone justo lo contrario de la anterior y, como ya hemos comentado anteriormente, suele encontrarse en las recomendaciones  de algunos profesionales de la salud. Sin embargo, esta postura no resulta válida para personas con dolor crónico ya que, su dolor suele aparecer constantemente en casi cualquier actividad. Si la siguieras al pie de la letra, no podrías hacer prácticamente nada. Además, que el dolor crónico marque que hacer o que no, significa cederle el control. Entonces él marcará los límites en tu vida diaria, produciendo serias restricciones que sólo conducirán al miedo, a la aparición del mismo y a la inactividad, dos factores determinantes en su cronificación ¡Es necesario asumir el control!

Opción 3. Comprender el dolor y dejar de temerlo es la mejor vía para la recuperación. Cuando estás realizando un programa de ejercicios terapéuticos, como parte de un proceso de recuperación para el dolor crónico de espalda o cuello, puede ser normal sentir cierto dolor posteriormente. Muchas veces el progreso correcto requiere de ello. En este caso, la aparición de dolor no significa necesariamente que te estés haciendo daño. Por tanto, la terapia llevada a cabo con el ejercicio adecuado, deberá ir acompañada de la información acerca de que la experiencia del dolor es segura, puede controlarse y está permitida hasta cierto grado. La progresiva exposición al movimiento mediante el ejercicio, sumado a la convicción y seguridad de que nada será dañado con el mismo, permite afrontar conductas como el miedo al movimiento (kinesiofobia), la evitación y catastrofismo que son factores determinantes en la intensidad y persistencia del dolor.

El proceso de la recuperación

Cuando el dolor permanece durante años y se cronifica, el cuerpo no está preparado para asumir una gran cantidad de actividad y, si la haces, el organismo reaccionará negativamente. Por ello, es necesario un incremento gradual del nivel de movimiento para que tu cuerpo pueda adaptarse. Progresivamente tu organismo será capaz de tolerar más movimiento sin que el dolor aumente y esto se irá traduciendo en un menor dolor en tu vida diaria también.

En consecuencia, es necesario adaptar la dosis de ejercicio para ajustarla a lo que el cuerpo puede asimilar. En caso contrario, despertará posteriormente un mayor dolor que te dejará incapacitado durante horas o días y sólo hará que empeorar la situación. En la dosis de movimiento está el veneno, pero también la solución.

En resumen, las terapias de tratamiento para el dolor crónico de espalda y cuello, deben desarrollarse en torno a programas de ejercicio terapéutico, que incrementen de forma gradual las cargas y el nivel de resistencia de los movimientos y actividades propuestas, y que contemplen que estos puedan reproducir o agravar temporalmente y de forma moderada el dolor y los síntomas de los pacientes. En definitiva, es importante reconsiderar las recomendaciones que se dan sobre la actividad física o el ejercicio y sus consecuencias en cuanto a la exacerbación a corto plazo del dolor de tipo crónico.


Butler, D. S., & Moseley, G. L. (2010). Explicando el dolor. Noigroup Publications.
Smith, B. E., Hendrick, P., Smith, T. O., Bateman, M., Moffatt, F., Rathleff, M. S., … & Logan, P. (2017). Should exercises be painful in the management of chronic musculoskeletal pain? A systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med, bjsports-2016.

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