El dolor lumbar y la ciática pueden ser debidos a múltiples causas, una de ellas es la fibrosis postquirúrgica desarrollada tras una intervención.

Cuando un tejido es dañado se producen una serie de respuestas orgánicas que tienen como objetivo la reparación del mismo y que dan como resultado la formación de una cicatriz. Sin embargo, la fibrosis se refiere a la formación excesiva o anómala de tejido cicatricial que puede afectar a los tejidos circundantes, especialmente a las raíces nerviosas.

Formación de la fibrosis postquirúrgica

En las cirugías de espalda múltiples tejidos deben ser dañados para que el cirujano pueda tener acceso a la columna vertebral: piel, músculos, terminaciones nerviosas, vasos sanguíneos, etc. Tras la intervención, estos tejidos deberán repararse y formarán cicatrices.

fibrosisEn sí mismo el tejido de la cicatriz es raramente doloroso puesto que no contiene terminaciones nerviosas. Sin embargo, ciertas sustancias químicas inflamatorias puede alterar fácilmente el desarrollo normal de la cicatriz produciendo más tejido del necesario (una cicatriz más grande) y uniones con otros tejidos (creando adherencias). Estas alteraciones del tejido cicatricial pueden provocar una irritación de las raíces nerviosas y otras estructuras circundantes que se inflamarán. Los signos y síntomas derivados de esto incluyen dolor lumbar, dolor radicular, sensibilidad, limitaciones de movilidad del tronco y espasmos musculares o contracturas. A menudo estos síntomas son precedidos por un período de alivio tras la operación, después del cual el paciente desarrolla dolor de forma progresiva en la pierna o espalda.

Sin embargo se han encontrado fibrosis postquirúrgicas tanto en pacientes con dolor como sin él por lo que resulta controvertido achacar a la fibrosis la persistencia del dolor tras la operación. En ocasiones será la causa del mismo y otras no por lo que será necesaria una completa evaluación para determinar por qué el dolor perdura.

Prevención de la fibrosis postquirúrgica

La mejor estrategia para prevenir la aparición de fibrosis es evitar la cirugía salvo en aquellos pocos casos que realmente la requieran. Cuanto mayor sea el daño en los tejidos, habrá un mayor riesgo de que la fibrosis genere problemas. Por tanto, la utilización de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas evitará en mayor medida la alteración del tejido cicatricial. Además, durante la intervención, los cirujanos llevan a cabo diferentes técnicas para evitar que se produzcan alteraciones en el proceso de reparación de los tejidos.

Por otro lado, una segunda operación para eliminar la fibrosis no suele ser recomendable ya que el cuerpo deberá hacer frente a un nuevo daño en los tejidos con el consiguiente riesgo de formación de fibrosis.

Finalmente, se ha visto que durante las diferentes fases del proceso de cicatrización ciertos estímulos externos ayudan al correcto desarrollo de la cicatriz. En este sentido resulta de especial importancia la realización de una adecuada recuperación física tras la cirugía. Esta debe incluir la progresiva movilización del tronco y extremidades así como un fortalecimiento muscular que recupere la función protectora de la musculatura estabilizadora del tronco.


Bellini, M., & Barbieri, M. (2016). A comparison of non-endoscopic and endoscopic adhesiolysis of epidural fibrosis. Anaesthesiology Intensive Therapy, 266-271.
Coskun, E., Süzer, T., Topuz, O., Zencir, M., Pakdemirli, E., & Tahta, K. (2000). Relationships between epidural fibrosis, pain, disability, and psychological factors after lumbar disc surgery. European Spine Journal, 9(3), 218-223.
Masopust, V., Häckel, M., Netuka, D., Bradác, O., Rokyta, R., & Vrabec, M. (2009). Postoperative epidural fibrosis. The Clinical journal of pain, 25(7), 600-606.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir...