De todos los tratamientos tradicionales para el dolor de espalda puede decirse que: ninguno causa más consecuencias negativas sobre el conjunto del organismo que el reposo prolongado. La inmovilización prolongada del individuo compromete la integridad de músculos, tendones, ligamentos, articulaciones, huesos así como, el sistema nervioso central y cardiovascular, entre otros.

Consecuencias del reposo prolongado

Se ha estimado que el reposo en cama produce una pérdida de la fuerza muscular de un 10% por semana. Este porcentaje aumenta a un 20% o más si la inmovilización es total. El organismo está enfocado hacia la supervivencia por lo que el ahorro energético es uno de sus principales objetivos. Dado que el músculo es un tejido energéticamente caro de mantener, su falta de uso será comprendido por el sistema nervioso central como una señal de que no es necesario por lo que de deshará de él rápidamente.

Incluso después de una lesión, la inmovilización prolongada es un factor que afecta negativamente en la correcta recuperación de los tejidos. Por ejemplo, puede producir alteraciones en el tejido cicatricial (fibrosis, adherencias…) y una menor resistencia y tolerancia de los tejidos lesionados. Por el contrario, ha sido ampliamente demostrado que, durante las diferentes fases de recuperación, el movimiento adecuado afecta positivamente a los tejidos lesionados.

Reposo prolongado

Algunas de las consecuencias negativas del reposo prolongado sobre los diferentes sistemas del organismo son:

  • Incremento de las cargas compresivas sobre las articulaciones
  • Incremento del riesgo de fibrosis y adherencias.
  • Pérdida de propiedades de músculos y ligamentos haciéndolos más propensos a la lesión.
  • Disminución de oxígeno, glucosa, sulfato y contenido de proteoglicanos del disco intervertebral.
  • Incremento de concentración de ácido láctico y otros productos de desecho.
  • Disminución de la densidad ósea.
  • Osificación del cartílago articular.
  • Incremento de la atrofia muscular y disminución del potencial oxidativo, la masa, el volumen, la fuerza y el contenido mitocondrial del músculo.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca máxima, disminución del volumen plasmático y del consumo máximo de oxígeno.

Generalmente todas estas consecuencias son reversibles, sin embargo el tiempo empleado para recuperar las funciones normales del organismo será siempre mayor que el necesario para perderlas. Además pueden  llegar a producirse cambios articulares difícilmente reversibles si la inmovilización se prolonga más allá de de 8 semanas.

Reposo y dolor de espalda

Las últimas revisiones sobre el tema concluyen que el reposo no tiene efecto alguno en la mejora y tratamiento del dolor de espalda ni la ciática. Además, como hemos señalado anteriormente, apuntan a que puede tener efectos negativos adversos si el reposo se prolonga demasiado en el tiempo.

Por lo tanto, como norma general, no es recomendable el reposo. Sin embargo, este puede ser autorizado, si es gestionado adecuadamente y si la intensidad del dolor es muy severa. En este caso el periodo de reposo debe tener la mínima duración posible y realizarse de forma intermitente en vez de continua. Tras un periodo máximo de 2-3 días se recomienda retomar las actividades habituales ya que los diferentes estudios no observan mayores mejorías en periodos de tiempo más prolongados. Finalmente, debe aclararse que esta recomendación de breve reposo en cama  se prescribe para aliviar el dolor y no como tratamiento en si mismo.

Por el contrario, la aplicación de una terapia activa basada en el movimiento y el fortalecimiento de la musculatura del tronco y combinada con la relajación de la músculos acortados y contracturados consigue, en pocas semanas, que el dolor vaya desapareciendo.


Liebenson, C. (Ed.). (2007). Rehabilitation of the spine: a practitioner’s manual. Lippincott Williams & Wilkins.

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