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La marcha o andar sobre las dos extremidades traseras fue un marcador importante de la evolución humana. Este hito supuso al ser humano la posibilidad de utilizar los miembros superiores que quedaron libres para la realización de otras tareas. Además, este tipo de locomoción supone un importante ahorro energético respecto a los animales cuadrúpedos.

Sin embargo, caminar no es una tarea simple. El tronco, inestable por sus características, debe mantener su estabilidad por acción muscular, la cual se modifica constantemente para asegurar la postura necesaria en los distintos movimientos. Por lo tanto, la capacidad de la locomoción bípeda depende de una interacción compleja de los movimientos coordinados de la cadera, la pelvis y la columna lumbar, que, cuando son armónicos, determinan el ritmo normal biomecánico.

Caminar con dolor lumbar

La marcha humana normal

Caminar abarca muchos más aspectos que el simple acto de colocar una pierna delante de la otra para desplazarse. Puede entenderse como un movimiento cíclico que implica una pérdida del equilibrio hacia delante y una recuperación del mismo. Es decir, simplificando el proceso, cuando caminamos adelantamos el peso del cuerpo como si nos fuéramos a caer hacia delante y “frenamos” esa caída con la pierna contraria para volver a empezar de nuevo.

Kuo & Donelan (2010).

Esta explicación de la marcha como un péndulo invertido propone que el centro de masas del cuerpo describe una trayectoria curvilínea durante el paso y que la extremidad inferior que soporta el peso se comporta como un segmento rígido. Esto supone que se necesite poca acción muscular al caminar lo que contribuye enormemente al ahorro energético. Por el contrario, el deterioro del ciclo normal de la marcha produce un aumento del gasto energético necesario para caminar.

Alteraciones de la marcha

Se ha observado que el dolor lumbar crónico está asociado a la pérdida de ciertas capacidades biomecánicas y fisiológicas relacionadas con la marcha:

  • Disminución de la velocidad al caminar. En personas con dolor lumbar crónico la disminución de la velocidad al caminar puede entenderse como un mecanismo de protección atribuido a un intento de reducir las cargas en la columna y evitar el dolor.
  • Cambio de la longitud y frecuencia de los pasos. Mientras que los sujetos sin dolor seleccionan de forma automática la longitud y la frecuencia de los pasos para realizar la marcha más eficiente, aquellos con dolor crónico tienden a cambiar esta estrategia. Por ejemplo, se ha observado un aumento de la frecuencia de pasos y una disminución de la longitud de los mismos.
  • Falta de coordinación entre la pelvis y el tronco. En algunas personas con dolor lumbar crónico hay una pérdida del movimiento coordinado entre tronco y pelvis que tienden a moverse «en bloque». Es decir, hay una tendencia a evitar grandes oscilaciones de la columna.
  • Alteraciones de la musculatura estabilizadora. Por ejemplo, disminuciones de la resistencia de los extensores lumbares y retrasos en la activación del  transverso. Estos músculos se activan y relajan de forma armónica con los movimientos del tronco y de las extremidades para estabilizar la columna. La pérdida de su función o la falta de sincronización pueden llevar a una mayor inestabilidad.

Muchas personas acuden a nuestro centro con dificultades para caminar. De hecho, andar se encuentra entre las actividades realizadas con mayor dificultad por personas con dolor lumbar crónico. Más concretamente, alrededor de un 56% de los pacientes con dolor lumbar crónico tienen una baja tolerancia a caminar.

Un programa de ejercicio específico que mejore la función de la musculatura estabilizadora y reduzca el dolor progresivamente mejorará a su vez la eficiencia de la marcha. Muchos de nuestros pacientes nos dice que tienen la sensación de andar más ligeros, con más confianza, que pueden dar los pasos más largos y sin dolor.


de Carvalho, A. R., Andrade, A., & Peyré-Tartaruga, L. A. (2015). Possible changes in energy-minimizer mechanisms of locomotion due to chronic low back pain-a literature review. Revista Brasileira de Reumatologia (English Edition)55(1), 55-61.
Kuo, A. D., & Donelan, J. M. (2010). Dynamic principles of gait and their clinical implications. Physical therapy90(2), 157-174.

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