El nervio ciático es el nervio más largo y grueso del cuerpo humano. En su recorrido a lo largo de la pierna el ciático pasa junto al músculo piramidal y desciende a lo largo de la cara posterior del muslo. Sin embargo, durante este trayecto, la anatomía del nervio ciático puede tener diferentes variaciones. Por ejemplo, en una persona con una anatomía normal, el nervio ciático pasa por debajo del piramidal. Sin embargo ya en 1983 se describieron hasta seis variaciones anatómicas del nervio ciático en su paso por el músculo piramidal:

  • Tipo A: el nervio ciático que pasa debajo del músculo piramidal. Corresponde con la anatomía normal y se presenta en un 83,1% de los casos.
  • Tipo B: el nervio ciático se divide y pasa a través y por debajo del músculo piramidal. Constituye un 13,7% de los casos.
  • Tipo C: el nervio ciático dividido pasa tanto por encima como por debajo del músculo representando un 1,3% del total.
  • Tipo D: el nervio ciático pasa a través del músculo piramidal. Esta rara variante se da en el 0,5% de los individuos.
  • Tipo E: en muy raras ocasiones (0,08%) el nervio se divide y pasa a través y por encima del piramidal.
  • Tipo F: en el 0,08% de los casos el nervio ciático que pasa por encima del músculo piramidal.

Variaciones piramidal

Variaciones del recorrido del nervio ciático a su paso por el piramidal –  Fuente: Jankovic, D., Peng, P., & van Zundert, A. (2013). Brief review: piriformis syndrome: etiology, diagnosis, and management. Canadian Journal of Anesthesia/Journal canadien d’anesthésie60(10), 1003-1012.

¿Pueden estas variaciones anatómicas ser la causa del síndrome del piramidal?

El síndrome del piramidal resulta de un atrapamiento o irritación del nervio ciático causada por dicho músculo. Las características clínicas del síndrome del piramidal son similares a las hernias de disco: dolor lumbar, en glúteos y en el muslo. También puede acompañarse con síntomas neurológicos ocasionales.

síndrome piramidalDado que el músculo piramidal es el principal responsable de este síndrome, las variantes anatómicas del nervio ciático anteriormente mencionadas han sido consideradas por algunos autores como una posible causa. Ciertas investigaciones han observado cierta correlación entre algunas de las variantes y el síndrome del piramidal. Sin embargo, en la actualidad existe poca evidencia científica que respalde esta afirmación.

Por otra parte, si las variaciones anatómicas fueran las causantes del síndrome, se esperaría una mayor prevalencia de las mismas entre los pacientes que lo padecieran. Sin embargo, ciertos estudios muestran que los pacientes diagnosticados con síndrome del piramidal tienen la misma probabilidad que la población normal de tener una variación anatómica del piramidal y del nervio ciático. Esto sugiere que dichas variaciones pueden no ser tan importantes para la fisiopatología del síndrome como se pensaba anteriormente.

Conclusiones

El síndrome del piramidal puede provocar dolor lumbar que no tiene su origen en la columna vertebral, por lo que se consideran una de las principales causas de cirugía de espalda fallida. Debido a que los síntomas y signos de las diversas patologías discales (hernias, protrusiones…) se asemejan a los del síndrome del piramidal es necesario descartar su presencia para evitar la realización de procedimientos agresivos e innecesarios en la columna. El tratamiento conservador del síndrome del piramidal suele funcionar muy positivamente.


Haładaj, R., Pingot, M., Polguj, M., Wysiadecki, G., & Topol, M. (2015). Anthropometric study of the piriformis muscle and sciatic nerve: a morphological analysis in a Polish population. Medical science monitor: international medical journal of experimental and clinical research21, 3760.
İkiz, Z. A. A., Bilge, O., Üçerler, H., Çelik, S., & Boduç, E. Siyatik sinirin varyasyon anatomisi ve klinik yansımaları. Ege Tıp Dergisi57(2), 88-93.
Natsis, K., Totlis, T., Konstantinidis, G. A., Paraskevas, G., Piagkou, M., & Koebke, J. (2014). Anatomical variations between the sciatic nerve and the piriformis muscle: a contribution to surgical anatomy in piriformis syndrome. Surgical and Radiologic Anatomy36(3), 273-280.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir...