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Corregir la rectificación cervical

El término lordosis cervical hace referencia a la curvatura natural de la columna cervical. Esta forma curvada (lordosis cervical) es más eficiente en términos biomecánicos que si la columna fuera un segmento recto (rectificación cervical). Por ejemplo, se ha visto que, gracias a esta curvatura, el cuello puede resistir grandes cargas de compresión y minimizar el estrés en las vértebras, gracias a una mejor absorción de impactos en actividades como caminar y correr.

El cuello está situado en una intersección importante entre los sistemas nervioso, respiratorio, el aparato masticatorio, los principales vasos sanguíneos y las glándulas endocrinas. Por ello, la lordosis cervical favorece a muchos procesos, incluidos la masticación, la respiración, la vocalización, el movimiento de los ojos o la dirección de la mirada. Requiere de un amplio rango de movimiento para poder orientar la mirada en la dirección deseada, pero al mismo tiempo proporciona estabilidad para soportar el peso de la cabeza.

Rectificación cervical y dolor

La pérdida de la lordosis cervical (rectificación cervical) podría producir un aumento de las fuerzas de compresión sobre las vértebras, que favorecerían un proceso degenerativo progresivo. Desde este punto de vista, la pérdida de la lordosis cervical se ha asociado con dolor en el cuello, la parte superior del tórax y el hombro, así como dolores de cabeza y mareos.

En la imagen puede verse claramente una rectificación cervical.

Aunque algunos estudios no han podido encontrar la relación entre rectificación cervical y dolor. Por ejemplo, se ha visto que entre el 20% y el 40% de la población sin dolor cervical presenta una rectificación de la columna cervical. Sin embargo, la rectificación cervical es constante en una cervicalgia aguda, por ejemplo tras un accidente de tráfico (golpe por detrás).

¿Por qué puede ocurrir?

Las causas de la rectificación cervical pueden ir desde traumas, defectos congénitos, alteraciones musculares, esclerosis lateral amiotróficas, espondilitis anquilosante, tumores, infección o complicaciones quirúrgicas. Sin embargo, la etiología y los mecanismos exactos siguen sin estar claros en la gran mayoría de los casos.

Radiografía de una pérdida de lordosis cervical o rectificación cervical.

No obstante, ya en 1998 se estableció que la estabilidad de la columna cervical es proporcionada por la musculatura del cuello en un 80% y por el sistema osteoligamentoso en un 20%. Por lo tanto, las alteraciones de los músculos cervicales pueden provocar inestabilidad de la columna cervical, lo que podría contribuir a la pérdida de la lordosis cervical.

De hecho se ha visto que las personas con dolor de cuello presentan una debilidad significativa de la musculatura cervical en comparación con personas sin dolor. Más concretamente, los pacientes con rectificación cervical presentan un desequilibrio causado por la debilidad en los músculos extensores frente a los flexores del cuello. Esto puede tener un importante efecto negativo sobre la estabilización del cuello y favoreciendo la aparición de la rectificación cervical.

¿Se puede corregir la rectificación cervical?

Se ha comprobado que el fortalecimiento de la musculatura cervical, especialmente la encargada de la extensión del cuello, es beneficioso para personas con rectificación cervical. Numerosos estudios han mostrado que el ejercicio de fortalecimiento cervical es efectivo en la mejora de la función muscular, en la disminución de el dolor y de la discapacidad.

Además, más allá de las mejoras en el dolor y la funcionalidad, algunos estudios han visto también mejoras en la propia curvatura lordótica. Esto quiere decir que, en ciertos casos (más del 20%), se puede llegar a corregir la rectificación cervical de forma parcial o total además de producir mejoras en la severidad del dolor.

Por tanto, en algunos casos será posible corregir la rectificación cervical y recuperar la alineación vertebral normal mientras que en otros no. No obstante, más allá de que la rectificación cervical pueda corregirse o no, los beneficios sobre el dolor y la función son evidentes. Por tanto, para un cuello libre de dolor y plenamente funcional, el ejercicio a nivel cervical es clave.


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